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Historia


El Oriente Medio se localiza en la unión de Eurasia y África, entre el Mar Mediterráneo y el Océano Índico. La región fue el centro espiritual de la Iglesia Ortodoxa, del Islam, del Judaísmo, Yazidismo, Mitraísmo, Zoroastrismo, Maniqueísmo y la Fe bahá'í.

A lo largo de su historia, el Oriente Medio ha sido centro de asuntos de importancia mundial en los ámbitos estratégico, económico, político, cultural y religioso.

La historia moderna del Oriente Medio comenzó después de la Primera Guerra Mundial, cuando el Imperio Otomano, que se había aliado con los vencidos, las Potencias Centrales, fue dividido en muchas naciones independientes. Otros eventos decisivos en esta transformación fueron el establecimiento de Israel en 1948 y el declive de las potencias europeas como Reino Unido y Francia, que fueron parcialmente suplantadas en influencia por la nación en crecimiento: Estados Unidos.

En el siglo XX, la considerable reserva de petróleo en la región le confirió una nueva importancia estratégica y económica. La extracción masiva de petróleo comenzó alrededor de 1945, en Arabia Saudita, Irán, Kuwait, Irak, y los Emiratos Árabes Unidos. Las Reservas estratégicas de petróleo, especialmente en Arabia Saudita e Irán, son de las mayores del mundo y la OPEP está dominada por los países de Oriente Medio.

Historia


Los primeros pobladores del territorio chileno, eran cazadores y recolectores nómadas. En la zona central costera, existen antecedentes de antiguos habitantes, desde unos 13 milenios aproximadamente.

Los primeros grupos humanos que se transforman en grupos sedentarios en la costa central son los del período alfarero temprano, es el caso de la gente del Horizonte Cultural Bato (500 a.C al 900 d. C.) y los nativos del Complejo Cultural Llolleo (100 al 900 d. C.). Posteriormente y los últimos habitantes naturales de esta zona, serían los del período alfarero tardío, con sus representantes de la gente de la cultura Aconcagua (900 al 1470 d. C.).

El español Gómez de Alvarado en el siglo XVI, fue el primer navegante europeo que bordeó esta zona. Posteriormente, cuando el conquistador de Chile, Pedro de Valdivia se instala en Santiago, estas costas eran propiedad de los caciques de la cultura Aconcagua, Huechun y Millacura.

El primer europeo que se instaló en estas tierras fue el portugués Antonio Nuñez de Fonseca, aproximadamente entre 1575 y 1590. Asentó algunas bodegas de almacenaje de pescado seco, por lo que denominó a esta zona "San Antonio de las bodegas", tal en honor de su propio nombre o en nombre del santo católico (al ser él de esa religión, “San Antonio de Padua”. Al morir hereda estas tierras a su hija, Doña María Núñez de Fonseca casada con el capitán don Pedro de Recalde.

Durante el siglo XVII aparece como dueño de la estancia de San Antonio el capitán español don Juan de Gallardo y Lisperguer, cuyo apellido y descendientes darán el nombre a la localidad de San Antonio, denominada Lo Gallardo, en terrenos que habían pertenecido al cacique rebautizado como Bartolomé.

Hacia el siglo XX, aparecen como dueños de esta zona los García Huidobro. Con sucesivas ventas y donaciones de terrenos, ellos dieron origen a las localidades de Barrancas, Llolleo, Tejas Verdes y otras. La importancia de San Antonio, como puerto, se originó en la Guerra Chileno-Española, en 1865. Como Valparaíso había sido destruido por un bombardeo español, no hubo otra opción que usar San Antonio como puerto principal.

Historia


Según la tradición oral, el pueblo Rapanui habría llegado a esta isla desde una mítica isla llamada Hiva (aunque habrían llegado desde la Polinesia, según la arqueología y otras disciplinas científicas); y su primer "ariki" (rey) habría sido Hotu Matu'a hacia el siglo IV de nuestra era.

Además de la más difundida y aceptada historia (apoyada por la arqueología, la tradición oral y la genética), existen teorías alternativas del origen de su población, siendo las más conocida del arqueólogo noruego Thor Heyerdahl quien sostiene que la población de la Isla de Pascua procede de culturas preincaicas de América del Sur.

El historiador peruano José Antonio del Busto postula que el inca Túpac Yupanqui habría hecho una expedición a Oceanía visitando a los naturales de la región. La hipótesis parte de la narración de los cronistas españoles como Pedro Sarmiento de Gamboa quien recoge los relatos sobre una expedición realizada por el príncipe inca Túpac Yupanqui a unas islas denominadas Auachumbi y Ninachumbi.[3] Esta narración dio origen para la formulación de una teoría sobre que esas dos islas serían Mangareva y Rapa Nui, basándose en treinta pruebas que considera haber descubierto en diversas leyendas rapanuis que los relacionarían con los incas.[4]

La sociedad rapanui, gobernada por el ariki, con ascendencia directa de los dioses, estaba dividida en tribus y con clases muy estratificadas. Cada tribu ocupaba una zona, siempre con franja costera. La mayor parte de la población vivía hacia el interior, junto a las áreas de cultivo. En el litoral establecían centros religiosos, políticos y ceremoniales (Anakena, Akahanga) y adoraban a los ancestros casi deificados representados por los moáis. Todavía no se sabe cómo se realizó la construcción y desplazamiento de aquellas esculturas, de las que existen cerca de un millar.

Se estima que la población de Rapa Nui, sufrió una crisis de sobrepoblación en los siglos XVII y XVIII, lo que pudo haber provocado guerras entre las tribus, con la consiguiente destrucción de los altares ceremoniales y el abandono de las canteras en que se tallaban los moáis. Los nativos comenzaron a vivir en cuevas y debieron de padecer periódicamente la escasez de alimentos. Surge un nuevo ceremonial, del Tangata manu (Hombre-pájaro), quien primero recogía el primer huevo de manu tara (el gaviotín pascuense) y era líder por un año.

Poco se conoce de las tradiciones y costumbres rapanuis, básicamente por los relatos de las diferentes expediciones realizadas en el pasado; el documento más antiguo corresponde a Roggeveen. Más adelante Rapa Nui fue visitada por varios europeos, entre los que se cuentan Cook y La Perousse, convirtiéndose en un punto de recalada hacia Oceanía. Referente a otras expediciones realizadas posteriormente, especialmente dura para los isleños fue la visita de esclavistas de diversas nacionalidades que partieron del puerto de El Callao.[5] Entre 1859 y 1863, unos veinte barcos se llevaron alrededor de 2.000 isleños a trabajar como esclavos a las haciendas de Perú, matando a gran número de los que no pudieron llevarse. El exterminio de la clase sacerdotal significó una enorme pérdida; entre otras cosas, la única escritura de la Polinesia (rongo rongo) quedó inexplicada desde entonces. Las epidemias de tuberculosis y viruela, y la partida de unos 250 isleños con los misioneros católicos a Tahiti, redujeron la población a un mínimo de 110 personas, en 1877.

Poco tiempo después, por medio de negociaciones del capitán de la Armada de Chile Policarpo Toro, se realizó la compra de terrenos en la isla a petición del Obispo de Valparaíso, dueño de 600 hectáreas, junto a los hermanos Salmon, Dutrou-Bornier y John Brander, de Tahiti; esto a pesar de que, según la tradición, las tierras no se podían vender.

Luego, el 9 de septiembre de 1888, Chile consiguió la firma de un tratado con los nativos, representados por Atamu Tekena. Se redactó el documento español y otro en rapanui mezclado con tahitiano. El texto en español habla de cesión de soberanía a Chile, reservando al mismo tiempo, para los jefes que concurrieron al acuerdo, los títulos de que estaban investidos y que gozaban en ese momento, sin hacer alusión a la propiedad de la tierra. A su vez, el texto en rapanui mezclado con tahitiano no habla de cesión de tierras y usa el concepto de "mau te hoa kona" (traducido como "amigo del lugar", que estaría relacionado con una anterior solicitud de protectorado francés) y además indica "ia i haka tika i ta ite runga, iraro ina he kainga kai ta" (traducido como "escribir sobre lo de arriba, lo de abajo no se escribe aquí", señalando lo que se encuentra en la superficie del terreno). La tradición oral rapanui indica que el rey Atamu Tekena tomó un trozo de pasto con tierra, entregándole el pasto a los emisarios chilenos, quedándose con la tierra (la antropóloga Paloma Hucke interpreta que con ese acto se otorgaba la soberanía a Chile, pero se reservaba el derecho sobre sus tierras); asimismo, ante un ofrecimiento de Policarpo Toro de un saco con monedas, el rey lo rechazó diciendo "[...] lleva tu plata, que yo, ni ningún kanaka, hemos vendido terreno alguno [...]". Días más tarde, al izar Pedro Pablo Toro la bandera chilena en la isla, el rey le dijo "Al levantar tu bandera no quedas dueño de la isla porque nada hemos vendido: sabemos que el señor Obispo puso a la Isla bajo el protectorado de Chile, pero no se ha vendido nada".

Sin embargo, los isleños siguieron encerrados en la isla, de la que no podían salir; sin derechos de ciudadanía hasta 1966, se vieron desprovistos de sus tierras, administradas por los mismos extranjeros y por la Armada de Chile, que sólo comenzaron a devolverse a finales del siglo XX

Historia

Los ancestros de los selknam llegaron a la Tierra del Fuego posiblemente antes de que esta se convirtiera en una isla. Compartían la isla con un pueblo emparentado, los haush, que compartían con ellos muchos rasgos culturales y físicos y también con dos pueblos canoeros (nómadas marinos): los kawésqar o alacalufes y los yaganes. Los selknam habitaban principalmente el norte y centro de la isla y habían terminado por confinar a los haush en el sureste (Península Mitre). El contacto con el hombre blanco comenzó en 1520 cuando Magallanes descubrió el estrecho que lleva su nombre y vio las fogatas de los indígenas que motivaron el nombre del territorio. Posteriormente, los contactos continuaron en forma esporádica hasta las últimas décadas del siglo XIX con la llegada de misioneros salesianos y de hombres blancos a colonizar y explotar la isla. Los territorios que antes eran el libre hogar de estos cazadores nómadas, fueron cercados. Muchos de ellos rompieron las cercas y cazaron y comieron la carne de las ovejas, a la que llamaron "guanaco chico" o "guanaco blanco". Estos hechos condujeron a la consumación de un genocidio que acabó casi completamente con ellos. Este contacto permanente tuvo devastadoras consecuencias para esta etnia, pues además les transmitieron enfermedades contagiosas y los desplazaron de sus territorios de caza. En 1881 eran alrededor de 4.000 individuos.

En 1883 comenzó la explotación ganadera con la concesión por parte del gobierno chileno de las primeras estancias a particulares y en 1887 llegaron los mineros en busca de oro en el sector norte de la isla. En 1888 se estableció una misión salesiana en isla Dawson con el propósito de evangelizar y civilizar a los indígenas. En 1891 la población había disminuido a no más de 2.000 personas.

En 1895 los estancieros llegaron a un acuerdo con la misión salesiana de isla Dawson, le pagarían una libra esterlina por cada indígena recluido en la misión. Con los años más de 800 llegaron a isla Dawson muriendo la mayoría por el cambio de estilo de vida al sedentarismo ocioso y las enfermedades. En 1974 murió la última representante pura de esta etnia, Ángela Loij. Descendientes mestizos de los onas viven en la parte argentina de la isla Grande de Tierra del Fuego formando la comunidad Rafaela Ishton.

Historia


Diversos estudios sitúan la época del poblamiento original del actual territorio continental chileno alrededor del año 10.500 adC, a finales del Paleolítico Superior. Chile prehispánico estaba poblado por una diversidad de culturas aborígenes que se ubicaron en franjas longitudinales cruzando incluso los Andes y llegando a territorios actualmente argentinos en el Atlántico. En la zona norte del país, los aimaras, atacameños y diaguitas a partir del siglo XI, establecieron culturas agrícolas fuertemente influidas por el Imperio Inca que, desde el siglo XV, dominó gran parte del territorio actual de Chile hasta el río Maule. Al sur del río Aconcagua, se establecieron las distintas comunidades seminómades de los mapuches, la principal etnia aborigen del país. En los canales australes habitaron distintos grupos indígenas como los chonos, yámanas, alacalufes y onas. En la Isla de Pascua se desarrolló una avanzada y misteriosa cultura polinésica prácticamente extinta en la actualidad.
Hernando de Magallanes fue el primer explorador europeo en reconocer el territorio chileno al recorrer, en 1520, el estrecho que hoy lleva su nombre. En 1535 los conquistadores españoles intentaron hacerse con las tierras del "valle de Chile" tras conquistar el Imperio Inca. La primera expedición, liderada por Diego de Almagro, fracasó. Pedro de Valdivia intentaría nuevamente conquistar las tierras al sur del continente, atravesando el desierto de Atacama.

Valdivia fundó una serie de asentamientos, el primero, y más importante, el 12 de febrero de 1541, Santiago de Nueva Extremadura. Valdivia inicia posteriormente una dura campaña militar hacia los territorios más al sur, enfrentándose a las tribus mapuches, iniciando la Guerra de Arauco, que Alonso de Ercilla relataría por extenso en su obra La Araucana (1576). Este enfrentamiento bélico se extendería a lo largo de tres siglos, aunque con distintas etapas de paz gracias a la realización de "parlamentos" como el de Quilín en 1641 que estableció un límite entre el gobierno colonial y las tribus indígenas a lo largo del río Biobío, dando nombre a la zona conocida hasta el día de hoy como La Frontera.

La Capitanía General de Chile (también llamado Reino de Chile) sería una de las colonias más australes del Imperio Español. Debido a su posición alejada de los grandes centros y rutas comerciales imperiales y el conflicto con los mapuches, Chile fue una provincia pobre perteneciente al rico Virreinato del Perú, cuya economía estaba destinada sólo a sustentar al Virreinato con materias primas (sebo, cueros, trigo) y a los pocos habitantes españoles del territorio chileno.
En 1810, comienza un proceso de búsqueda de la autodeterminación de Chile, con el establecimiento de la Primera Junta de Gobierno, iniciando un periodo conocido como Patria Vieja, que duraría hasta el Desastre de Rancagua en 1814, cuando las tropas realistas reconquistarían el territorio. Las tropas independentistas, refugiadas en Mendoza, formarían junto a las tropas argentinas el Ejército de los Andes comandado por el General en Jefe José de San Martín que liberaría Chile tras la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero de 1817. Al año siguiente, se declararía la Independencia de Chile, durante el gobierno del Director Supremo Bernardo O'Higgins.

O'Higgins inicia un período de reformas que provocan el descontento de gran parte de la oligarquía, lo que causa su abdicación en 1823. Durante los 7 años siguientes, Chile se vería sometido a una serie de procesos que buscaban dar organización al nuevo país. Tras una serie de intentos fallidos y la victoria conservadora en la Revolución de 1829, se da inicio a un período de estabilidad en la llamada República Conservadora cuyo máximo referente fue el ministro Diego Portales, que sentaría las bases de la organización del país durante gran parte del siglo XIX, con la Constitución de 1833.

Chile lentamente comenzó a expandir su influencia y a establecer sus fronteras. La economía comenzó a tener un gran auge debido al descubrimiento del mineral de plata de Chañarcillo y al creciente comercio del puerto de Valparaíso, lo que llevó a un conflicto por la supremacía marítima en el Pacífico con el Perú. La formación de la Confederación Perú Boliviana fue considerada como una amenaza para la estabilidad del país y Portales declaró la guerra que terminaría con la victoria chilena en la Batalla de Yungay (1839) y la disolución de la Confederación. Al mismo tiempo, se intentó afianzar la soberanía en el sur de Chile intensificando la penetración en la Araucanía y la colonización de Llanquihue con inmigrantes alemanes. La región de Magallanes fue incorporada en 1843 y la zona de la Antofagasta, en aquel entonces territorio boliviano, comenzó a ser poblada.
ras treinta años de gobierno conservador, en 1861 se inició un período de dominio del Partido Liberal que se caracterizaría por la riqueza económica obtenida de la explotación minera del salitre en la zona de Antofagasta, lo que provocaría diferencias limítrofes con Bolivia, país que reclamaba dicho territorio como suyo. En 1865, Chile entró en guerra contra España por una serie de desafortunadas circunstancias. El 31 de marzo de 1866, la escuadra española al mando del almirante Casto Méndez Núñez bombardeó por 3 horas la ciudad de Valparaíso. El conflicto fue exclusivamente marítimo y terminó formalmente en 1883 con la firma del Tratado de Paz y Amistad entre ambas naciones.

Aunque Chile y Bolivia firmaron tratados de límites en 1866 y 1874, no lograron resolver sus disputas y el 14 de febrero de 1879, Chile desembarcó sus tropas en el puerto de Antofagasta, iniciando las acciones militares contra Bolivia. Perú había firmado previamente un pacto de alianza con Bolivia, por lo que Chile le declaró a ambos la guerra el 5 de abril de aquel año, dando inicio formal a la Guerra del Pacífico, que finalizaría con la victoria chilena en la batalla de Huamachuco, el 10 de julio de 1883, y las firmas del Tratado de Ancón con Perú y el Pacto de Tregua con Bolivia de 1884. Tras el conflicto, Chile obtuvo el dominio sobre los departamentos de Antofagasta y las provincia de Tarapacá, Arica y Tacna (esta última en posesión hasta 1929) y logró resolver sus asuntos limítrofes con Argentina en la Patagonia y la Puna de Atacama. Al mismo tiempo, se logró el fin de la Guerra de Arauco con la Pacificación de la Araucanía en 1881 y la incorporación de la Isla de Pascua en 1888.
En 1891, el conflicto entre el presidente José Manuel Balmaceda y el Congreso desencadenó la Guerra Civil en la que los congresistas lograron la victoria e implantaron la República Parlamentaria. Estos años se caracterizaron, a pesar del auge económico, por una inestabilidad política y el inicio del movimiento proletario de la llamada Cuestión Social. Esto porque existía una desigual distribución de la riqueza la cual se fue haciendo insostenible en la medida que pasaba el tiempo. Tras años de dominio de la oligarquía, fue electo Arturo Alessandri que se transformó en un puente provisorio entre la élite y la "querida chusma" (como él llamaba al pueblo), el proletariado que se encontraba cada vez más agitado. La crisis se agudizó y llevó a la renuncia de Alessandri en dos oportunidades luego de promulgar la Constitución de 1925, que dio origen a la República Presidencial.

Carlos Ibáñez del Campo asumió el gobierno en 1927 con gran respaldo popular, pero los estragos de la Primera Guerra Mundial (en la que el país se declaró neutral), la mala política económica en el uso de los recursos y la Gran Depresión acabaron con la riqueza creada por la extracción del salitre, produciendo una fuerte crisis económica en el país. Ibáñez renunció en 1932 y la inestabilidad política se acentuó tras un golpe militar que da origen a la República Socialista de Chile que sólo duraría 12 días, antes de que Alessandri reasumiera el poder y recuperara la economía, lo que no aplacó la tensión entre los partidos políticos. La crisis política también era social; nuevos actores sociales exigían transformaciones a la manera de pensar el país. En ese escenario, Pedro Aguirre Cerda es elegido Presidente en 1938 bajo una alianza que se oponía a los tradicionales gobiernos de la élite chilena.

El gobierno de Aguirre Cerda dio inicio a un período de gobiernos del Radicalismo y logró realizar diversos cambios, principalmente en el área económica, al sentar las bases de la industrialización chilena, a través de la creación de la CORFO. También puso mayor atención a los problemas sociales y estableció la reclamación sobre el Territorio Chileno Antártico, pero su gobierno se vio truncado por la temprana muerte del mandatario. Juan Antonio Ríos, su sucesor, tuvo que enfrentarse a la oposición y a las presiones de Estados Unidos para declarar la guerra al Eje durante la Segunda Guerra Mundial, países con los que rompe relaciones diplomáticas en 1943 y posteriormente le declara la guerra a Japón en 1945. Tras ser apoyado por el Partido Comunista, el radical Gabriel González Videla es electo Presidente en 1946. Sin embargo, al inicio de la Guerra Fría, el alineamiento del país a las potencias occidentales, motivó la prohibición del comunismo a través de la llamada Ley Maldita. En 1952, Ibáñez regresó a la política y fue electo con el apoyo ciudadano, pero lo pierde tras una serie de medidas de estilo liberal para revitalizar la economía.

En 1958, es electo el independiente de derecha Jorge Alessandri, con un 31,6% siendo ratificado ampliamente por el Congreso Pleno. A poco ejercer, debió enfrentar el caos producido por el terremoto de 1960, el más fuerte registrado en la historia, lo que no impidió la realización de la Copa Mundial de Fútbol, en 1962. En este período, se establece un sistema político llamado de "los tres tercios" compuesto por la derecha, la Democracia Cristiana y la izquierdista Unidad Popular. Temiendo una victoria de la UP, la derecha apoyó al demócrata cristiano Eduardo Frei Montalva que fue electo en 1964. A pesar de que intenta realizar su programa de gobierno llamado "Revolución en Libertad" a través de la Reforma agraria y la chilenización del cobre, a fines de su mandato, la tensión política produjo una serie de enfrentamientos. La agitación política seguía en ascenso.
En 1970 es electo Salvador Allende con el apoyo de la Unidad Popular, obteniendo el 36,3% de los votos por lo que se requirió el pronunciamiento del Congreso. Su gobierno enfrentó muchos problemas económicos externos (como la crisis mundial 1972-1973), una errática política económica, más la fuerte oposición del resto del espectro político y del gobierno estadounidense de Richard Nixon. El cobre fue nacionalizado finalmente, pero esto no impidió que el país cayera en una fuerte crisis económica y que la inflación llegara a cifras de alrededor del 600 y 800%.[4] Los enfrentamientos callejeros entre opositores y adherentes de la Unidad Popular se hicieron frecuentes, y alcanzaron altos niveles de violencia. Allende, que creía en una revolución democrática, pierde el apoyo del Partido Socialista que creía en la legitimidad de un levantamiento popular armado para retener el poder. Finalmente, el 11 de septiembre de 1973 se produce un Golpe de Estado que acaba con el gobierno de Allende, quien se suicida tras el bombardeo al palacio de La Moneda.
Tras el golpe de estado se instaura una Dictadura encabezada por Augusto Pinochet, Comandante en Jefe del Ejército. En este período, se establece una dura represión contra la oposición y se producen diversas violaciones a los derechos humanos, que termina con más de 3.000 asesinados, 35.000 torturados, más de 1.000 detenidos desaparecidos y alrededor de 200.000 exiliados. En el ámbito económico, Pinochet dirige una reestructuración del Estado ideada por los llamados Chicago Boys, quienes implantan un modelo neoliberal que aumenta el crecimiento económico, produciendo el llamado Milagro de Chile, bajo el cual el Estado cede gran parte de su importancia en la economía al sector privado.

El cambio de década genera el período de mayor crisis del Régimen. En 1978, Chile y Argentina se enfrentan en el llamado Conflicto del Beagle por el dominio de las Islas Picton, Lennox y Nueva, y que estuvo a horas de provocar una guerra entre ambos países, siendo detenida por la mediación del Papa Juan Pablo II. En 1980 Pinochet logra la aprobación de una nueva Constitución en un plebiscito cuestionado por diversos organismos internacionales. Sin embargo, la crisis económica que se produce en 1982 genera altos niveles de cesantía y de crecimiento negativo, lo cual da origen en 1983 a una serie de protestas contra el gobierno y su modelo económico, que se extenderían hasta el final de su mandato. Durante 1985, la economía logra recuperarse en el llamado Segundo Milagro, producido tras la privatización de la mayoría de las empresas estatales y la reducción del gasto social, lo que genera un explosivo crecimiento económico, pero también un aumento de la pobreza y una desigualdad creciente en la distribución del ingreso.
A fines de la década de los 1980, Pinochet debe dar inicio al proceso de retorno a la democracia que culmina con el plebiscito del 5 de octubre de 1988 y la victoria de la opción No con un 56% de los votos. Augusto Pinochet deja el cargo el 11 de marzo de 1990 y asume Patricio Aylwin como primer presidente del período conocido como la Transición, el cual se caracteriza por restaurar el régimen democrático, establecer una nueva política nacional, mantener la estructura económica del período anterior, reducir de manera importante los niveles de pobreza y reconocer las violaciones a los derechos humanos que se cometieron durante la dictadura, a través del Informe Rettig.

Su sucesor, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, asume en 1994. Su gobierno se caracteriza por un esplendor económico inicial gracias a la apertura del mercado chileno al exterior, pero a finales del mandato, una nueva crisis azota al país. Al mismo tiempo, la detención de Pinochet en Londres reaviva las diferencias políticas entre sus opositores y adherentes, el cual regresa tras dos años de detención en la capital del Reino Unido.

Tras unas reñidas elecciones, Ricardo Lagos asume en 2000 como el tercer presidente de la Concertación de Partidos por la Democracia en un ambiente económico inestable. Las acusaciones de corrupción agravan la situación a inicios de su mandato, pero luego comienza a obtener gran popularidad, a la par con la recuperación de la economía, a pesar de que a nivel de gobierno existen quejas por los niveles de desempleo, delincuencia, salud y educación. Lagos logra niveles de aprobación de un 75% en medio de la inserción del país en el concierto internacional con la participación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y su rechazo a la invasión de Iraq y la firma de tratados de libre comercio con la Unión Europea, Estados Unidos y Corea del Sur, entre otros.

El 15 de enero de 2006, la oficialista socialista Michelle Bachelet es electa en segunda vuelta con el 53,5% de los votos. Asumió la Presidencia el 11 de marzo de 2006, convirtiéndose en la primera mujer en alcanzar dicho cargo en la historia del país, implementando desde un comienzo políticas a favor de la paridad de sexo en los principales cargos de gobierno.

Chile



Chile es un país ubicado en el extremo suroeste de América del Sur. Su nombre oficial es República de Chile y su capital es la ciudad de Santiago de Chile.

Chile comprende una larga y estrecha franja de tierra conocida como Chile continental, entre el Océano Pacífico y la Cordillera de los Andes, que se extiende entre los 17º29'57'S y los 56º32'S de latitud (Islas Diego Ramírez), limitando al norte con Perú, al este con Bolivia y Argentina, y al sur con el Paso Drake. Además, posee territorios insulares en el Océano Pacífico, como el Archipiélago Juan Fernández, Sala y Gómez, Islas Desventuradas y la Isla de Pascua (ubicada en la Polinesia), totalizando una superficie de 755.838,7 km².

Por otra parte, Chile reclama soberanía sobre una zona de la Antártida de 1.250.257,6 km², denominada Territorio Chileno Antártico y comprendida entre los meridianos 90º y 53º Oeste prolongando su límite meridional hasta el Polo Sur. Esta reclamación está congelada de acuerdo a lo establecido por el Tratado Antártico, sin que su firma constituya una renuncia. Debido a su presencia en Sudamérica, Oceanía y la Antártida, Chile se define a sí mismo como un país tricontinental.[3]

Sus cerca de 17 millones de habitantes promedian índices de desarrollo humano, porcentaje de globalización, PIB per cápita, nivel de crecimiento económico y calidad de vida, que se encuentran entre los más altos de América Latina.